Historias de la Comunidad

Estar ahí cada día: homenaje a los profesionales de las actividades extraescolares del CYC

Cada año, la Semana de Agradecimiento a los Profesionales de las Actividades Extraescolares brinda la oportunidad de reconocer a un colectivo que a menudo pasa desapercibido, a pesar de desempeñar un papel fundamental en la vida de los jóvenes y las familias.

En todo el país, millones de estudiantes pasan las tardes en programas que les ofrecen estructura, apoyo y vínculos sociales más allá de la jornada escolar. Estos programas forman parte de un sistema más amplio que fomenta el desarrollo de los jóvenes. En el centro de ese sistema se encuentran los profesionales de los programas extraescolares, que acuden cada día a desempeñar su labor.

En San Francisco, esa labor se lleva a cabo en distintos centros que acogen a alumnos de primaria, secundaria y bachillerato. Muchos miembros del personal forman parte de las mismas comunidades que los jóvenes con los que trabajan, lo que aporta al entorno un idioma, una cultura y unas experiencias vividas comunes. Esa conexión suele determinar cómo se inician las relaciones y cómo se va forjando la confianza con el tiempo.

Crear espacios a los que los jóvenes quieran volver

Cuando termina la jornada escolar, los alumnos pasan a un entorno diferente. El ritmo cambia. Lo que se mantiene constante es la presencia de personal que está atento a cómo se comportan los jóvenes.

Para muchos, este trabajo es algo personal.

«Cuando era pequeña, no tenía ningún programa ni ningún sitio al que ir después del colegio», cuenta Stephanie, miembro del personal de la escuela primaria George Moscone. «Mi profesor nos dejaba a mis hermanos y a mí quedarnos en su clase todos los días. Quería hacer lo mismo por cualquier niño que se sintiera solo».

Esa experiencia influye en la forma en que se diseñan los espacios. El personal reflexiona sobre lo que supone para un joven entrar en una sala y saber que puede quedarse. Con el tiempo, esas pequeñas decisiones crean entornos a los que los alumnos vuelven cada día.

En la Escuela Secundaria Aptos, la coordinadora adjunta del centro, Casey, describió lo que sigue motivándola en su trabajo. «El hecho de poder contribuir, aunque sea de forma modesta, a que se sientan vistos, escuchados y valorados es lo que sigue inspirándome».

Relaciones forjadas con el tiempo

Los programas extraescolares se caracterizan por las relaciones. La confianza se va forjando poco a poco a través de interacciones repetidas.

Molly, que también trabaja en la escuela primaria George Moscone, describió cómo se traduce eso en la práctica. «Lo que más me gusta es establecer una relación cercana con ellos. Generar esa confianza y divertirme con ellos».

Estas relaciones son recíprocas. El personal apoya a los alumnos, y estos responden de formas que les marcan para siempre.

Casey Gapal compartió un momento que le llamó especialmente la atención. «Una alumna me dijo: “Lo que necesites, profe Casey, yo me encargo de ti”. Su amabilidad me causó una gran impresión».

Dado que muchos jóvenes siguen vinculados a los programas a lo largo del tiempo, estas relaciones suelen prolongarse más allá de un solo año. El personal puede ver cómo crecen los alumnos y adaptar su apoyo a medida que cambian las necesidades.

Un crecimiento que se prolonga más allá del programa

Los espacios extraescolares ofrecen a los jóvenes la oportunidad de probar cosas nuevas y superar retos a su propio ritmo.

Stanley recordó un momento en el que un alumno resolvió un problema y logró comprenderlo. «Recuerdo la sonrisa que se le dibujó en la cara cuando lo entendió», dijo.

Para algunos, esa experiencia va más allá del propio programa. Mike Bongco, coordinador de STEAM, contó que un antiguo alumno decidió comprarse su propia impresora 3D tras graduarse para poder seguir creando.

Estos momentos ponen de manifiesto que el aprendizaje va más allá de un solo día o de un entorno concreto. También reflejan la importancia de contar con espacios estables a los que los jóvenes puedan volver, experimentar y ganar confianza con el tiempo.

Mantener la calma ante la incertidumbre

El trabajo también incluye momentos menos definidos. El personal suele apoyar a los jóvenes mientras se enfrentan a la incertidumbre, tanto en el colegio como fuera de él.

En el instituto Balboa, la coordinadora del centro, Gabrielle, habló sobre el trabajo con los alumnos que se acercan a la graduación. «Ver cómo algunos de nuestros alumnos pasan a ser de último curso y saber que aún no están del todo preparados es difícil», afirmó. «Hay un límite a lo que podemos hacer antes de que sigan adelante, y tenemos que confiar en que encontrarán su lugar».

Incluso en esos momentos, el personal sigue estando presente.

«Saber que confían en mí lo suficiente como para compartir conmigo diferentes aspectos de su vida me anima a seguir adelante», comentó Grethel, coordinadora adjunta del centro en el instituto Balboa.

Esta labor suele ir más allá de lo estrictamente académico. El personal tiene en cuenta el contexto más amplio de la vida de los jóvenes, incluyendo la familia, la identidad y las experiencias que determinan su forma de desenvolverse en el mundo.

«Espero que sepan que se les quiere, que se les valora y que sus opiniones importan», afirmó Jennifer Zhang, directora de programas de primaria.

Parte de un sistema de apoyo más amplio

Los programas extraescolares forman parte de una red más amplia que presta apoyo a los jóvenes y a las familias. Junto con los colegios y los socios comunitarios, aportan estabilidad durante una parte del día que, de otro modo, podría carecer de estructura.

En CYC, esta labor refleja un compromiso de larga data con el apoyo a los jóvenes en las diferentes etapas de su desarrollo. La continuidad entre los programas permite al personal comprender el recorrido del joven y hacia dónde se dirige, sin dejar de atender sus necesidades actuales.

Reconocer el trabajo

La Semana de Agradecimiento a los Profesionales de las Actividades Extraescolares ofrece la oportunidad de rendir homenaje a las personas que hacen posible esta labor.

Su impacto no siempre es visible. Se forja a través de las interacciones cotidianas y de las relaciones que se van desarrollando con el tiempo. Se refleja en la forma en que los jóvenes experimentan el apoyo, la conexión y el sentido de pertenencia.

En los centros de San Francisco y en los programas de todo el país, los profesionales de las actividades extraescolares forman parte de una iniciativa más amplia destinada a apoyar a la próxima generación.

Continuar con el trabajo

Para mantener los programas extraescolares es necesario invertir de forma continuada en las personas que los hacen posibles.

El apoyo a esta labor contribuye a garantizar que los jóvenes tengan acceso a espacios donde puedan entablar relaciones, explorar sus intereses y mantenerse en contacto más allá de la jornada escolar.

Para obtener más información sobre cómo apoyar los programas extraescolares o cómo participar, haz clic aquí.